¿Diriges o lideras?

October 31, 2021

A veces pensamos que ocupar un puesto de dirección o contar con un equipo nos asciende a la categoría de líderes, pero dirigir no es liderar. Confundir estos dos conceptos puede llevarnos a fracasar y lo que es peor, hacer que nuestro equipo fracase. Liderar implica capacidad de influir en los demás, unida a unas habilidades que la mayoría de las personas necesitamos trabajar.

Una persona con vocación de líder debe hacer una reflexión que le permita serlo de verdad. Esta reflexión se puede plantear en dos fases: analizando a quienes nos inspiran y comparando nuestra manera de liderar con las suya.  

Piensa en alguien que te inspire ¿ya lo tienes?

Además de las cualidades que te hacen sentirlo cono líder, analiza su forma de autogestionarse y cómo trabaja en equipo, cómo toma decisiones, qué información comparte, a quién escucha, cómo se motiva y motiva a los demás o qué hace en los momentos difíciles.

A continuación, piensa en ti…. ¿qué ves en ti de lo que admiras en el líder que te inspira?

Seguro que habrá aspectos con los que te sientas identificado. Probablemente, sea donde aplicas tus fortalezas, aquellas que eres capaz de ver. Además de estas dentro de ti hay otras que probablemente no sabes explotar. Aprender a gestionarlo ese potencial interno puede ser la clave para convertirte en un gran líder, en alguien similar a quien te inspira. Ser un buen líder a veces empieza con la disposición a trabajar para sacar lo mejor de nosotros mismos y de aquellos que nos rodean.

La calidad de un líder depende de su nivel de autoconocimiento y autogestión. Para sentir que tenemos las riendas de nuestra vida, inspirar de manera positiva en nuestro entorno y liderar equipos con autenticidad necesitamos profundizar en nosotros mismos. Ese proceso de conocimiento nos ayudará a diseñar nuestros pensamientos y estos son quienes dictan nuestras emociones que son la base de nuestras acciones.

Todos podemos ser líderes, maestros de nuestra vida y responsables de nuestro impacto en el mundo. Para serlo hay que saber dar un gran paso y trabajar sobre nosotros mismos. Nuestra forma de liderar marcará la diferencia en la huella que dejamos en quienes nos rodean.